
Recipe
¡Qué alegría me da ver el dulce de leche asomando entre las tapitas! La masa, con su toque de limón y coñac, se deshace en la boca, y el coco rallado los termina de abrazar con su textura. Son pura ternura, un suspiro para compartir.
13 ingredients
9 steps
Primero, vamos a preparar los secos, que son el alma de la suavidad. En un bol grande, tamizamos juntos el almidón de maíz, la harina, el polvo para hornear y el bicarbonato. Esto los airea y los deja listos para formar una masa tierna.
En otro bol, con batidora eléctrica, batimos la manteca pomada con el azúcar hasta formar una crema pálida y bien esponjosa. ¡Este es el primer paso para una textura que se derrite en la boca!
Añadimos las yemas de a una, batiendo bien después de cada adición. Luego, el huevo entero, la vainilla, la ralladura de limón y el coñac. Integramos todo en una mezcla homogénea y perfumada.
Ahora, con mucho amor, incorporamos los ingredientes secos a la mezcla húmeda. Aquí está el secreto: unir sin amasar. Si trabajamos la masa de más, los alfajores quedarán duros, y queremos que sean un suspiro. Solo integramos con una espátula o cornet hasta que se forme un bollo tierno.
Envolvemos la masa en film y la llevamos a la heladera por lo menos una hora. Este descanso es fundamental para que la manteca se enfríe y podamos estirar la masa sin que se rompa. ¡Paciencia que vale la pena!
Precalentamos el horno a 180°C. Sobre una mesada apenas enharinada, estiramos la masa hasta que tenga unos 5 mm de espesor. Con un cortante redondo de unos 4 cm de diámetro, cortamos las tapitas y las colocamos en una placa para horno con papel manteca.
Horneamos por unos 10-12 minutos. Las tapitas deben quedar blanquitas, apenas doradas en la base. ¡No queremos que tomen color por arriba! Las dejamos enfriar por completo en la placa antes de moverlas, porque son muy frágiles.
¡El momento más feliz! Con una cuchara o manga, ponemos una buena cantidad de dulce de leche repostero sobre una tapita y la cubrimos con otra, presionando apenas para que el relleno asome por los costados. ¡Qué rico!
Hacemos rodar los bordes del alfajor por un plato con coco rallado para que se adhiera al dulce de leche. Lo ideal es dejarlos reposar unas horas antes de comerlos, para que la humedad del dulce de leche ablande aún más las tapitas. ¡Son un sueño!
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