
Recipe
Este es mi rabo de toro de toda la vida: carne dorada en harina y luego estofada dos horas y media en vino tinto y caldo hasta que se deshace.
14 ingredients
10 steps
Seca bien los trozos de rabo con un paño limpio. La carne fría y mojada no se dora: se cuece, y eso arruina el sabor desde el principio. Sálalos y pásalos por harina sacudiendo lo sobrante.
Calienta el aceite de oliva en una olla de hierro o barro a fuego medio-alto. Dora los trozos en tandas, sin amontonar, hasta que tengan un color caoba oscuro por todos lados. Resérvalos.
En ese mismo aceite, baja a fuego medio y sofríe las cebollas, las zanahorias y el pimiento. Con calma, unos doce minutos, hasta que la cebolla esté translúcida y blanda.
Añade el tomate rallado y remueve. El tomate tiene que perder su agua y oscurecerse un poco, unos cinco minutos. Si te das prisa aquí, el sofrito sabrá a crudo.
Incorpora la cabeza de ajos, el laurel, los clavos y los granos de pimienta. Devuelve el rabo a la olla y sube el fuego.
Vierte el vino tinto y deja que hierva fuerte un par de minutos para que se evapore el alcohol. Después añade el caldo caliente hasta cubrir la carne apenas.
Tapa la olla y baja al mínimo. El guiso debe borbotear con delicadeza, no hervir a saltos. Cocina entre dos horas y media y tres horas, removiendo de vez en cuando para que no se pegue el fondo.
Saca la carne a una fuente. Cuela la salsa, aplastando las verduras con el dorso de un cazo para sacar todo el jugo. Si te queda ligera, reduce a fuego vivo cinco minutos hasta que napé la cuchara.
Devuelve el rabo a la salsa, prueba de sal y deja reposar quince minutos. Un rabo de toro hecho de un día para otro, guardado en la nevera y recalentado con calma, sabe aún mejor.
Sirve caliente en plato hondo. Yo lo como a las dos del mediodía con un buen trozo de pan moreno para mojar en la salsa, que es donde está toda la gracia.
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