
Recipe
En mi cocina de Sevilla, jamás rompemos la tradición: una buena tarta de manzana se hace sin prisas y con cariño. Esta es la receta de la familia, jugosa y llena de sabor, perfecta para cualquier…
10 ingredients
8 steps
Lo primero es precalentar el horno a 180°C (350°F). Extiende la masa quebrada en un molde redondo de unos 24-26 cm, forrando bien el fondo y los laterales. Pincha la base con un tenedor y reserva.
En un bol grande, mezcla las láminas de manzana con el zumo de limón y la canela. En otro bol, bate los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos. No te saltes este paso; es fundamental para la textura de la tarta.
Añade la nata líquida y la harina tamizada a la mezcla de huevos y azúcar. Bate suavemente hasta que no queden grumos. Luego, incorpora la mantequilla derretida y mezcla bien.
Dispón las láminas de manzana sobre la base de masa quebrada en el molde, intentando que queden bien repartidas y algo superpuestas, como si fueran tejas. Es un trabajo con calma.
Vierte la mezcla líquida sobre las manzanas, asegurándote de que cubra todos los huecos. Dale unos golpecitos suaves al molde para que se asiente bien.
Hornea la tarta durante unos 45-55 minutos, o hasta que esté dorada por encima y al pinchar con un palillo en el centro, este salga limpio. Vigila que no se dore demasiado rápido; si ves que toma mucho color, puedes cubrirla con papel de aluminio. Cada horno es un mundo.
Una vez lista, retira del horno y deja enfriar sobre una rejilla. Mientras aún esté templada, calienta un poco de mermelada de albaricoque y píntala por encima con una brocha para darle un brillo precioso, como manda la tradición.
Desmolda con cuidado cuando esté completamente fría. Esta tarta está perfecta para la merienda o como postre después de una buena comida, sobre las cuatro o las cinco de la tarde.
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